martes, 19 de octubre de 2010

EL AMOR Y SU PUTA MADRE


Erase una vez un príncipe gilipollas que vivía en palacio para gilipollas , con unos fantásticos trajes azules para gilipollas y la típica carroza que usan todos los príncipes de su calibre . .. Pues bien este gilipollas un día fue a un baile donde concia a una princesa, era una princesa normal de guapa ( ni mucho ni poco ni para comerse el coco , como ya he dicho una princesa normal) tenía un padre rey , requisito sine qua non una no puede ser princesa ,pero aunque fuera una princesa regular también fue una adelantada en su tiempo porque su madre no tenía ningún tipo de enfermedad y por lo tanto seguía viva y ¡ no tenia madrastra!.

Pues bien estos dos, la princesa normal y el príncipe gilipollas, coincidieron en un baile que más tarde se haría famoso porque una subnormal perdió un zapato y se ganó un novio. El acontecimiento se celebró un doce de julio ,en él que entre vuelta y vuelta de la coreografía los dos protagonistas coincidieron y él se enamoró.

Al día siguiente el no la llamó como le había dicho que lo haría , pero a los tres días ella ya tenía un enviado en su corte para decirle de parte del príncipe : “cada vez que me doy la vuelta en la cama o me imagino el mañana me resulta raro sin ti”. Y claro con este mensaje la princesa aflojó estrategia , corazón , y ropa interior.

Pasaron 32 días en la que hubo cenas, botellas de vino, sábanas, canciones , temblores en el estomago, comilonas , películas, fotos, planes, tequieros y besos…

Pero de pronto, en el día 33, el se cansó “ es que ya no era lo mismo” y la princesa lloró y pensó:

“ quiéreme menos pero quiéreme siempre , gilipollas”

domingo, 3 de octubre de 2010

Para ti y para mi porque solo nosotras sabemos lo que te complica la vida un viaje a Nueva York



http://www.youtube.com/watch?v=WV02nP9PLnQ

Sospecho que la quieres a ella porque vives con ella.

Y porque es a ella a la que besas.

Sospecho que la quieres a ella porque la elegiste.

Sospecho que la quieres a ella porque compartís maleta.

Sospecho que la quieres a ella.

Aunque tengo que reconocer, que a veces, sospecho que me quieres a mí.

Sospecho que me quieres a mí cuando me acuerdo de ti.

Cuando la voz te tiembla o cuando me miras.

Sospecho que me quieres a mí cuando en noviembre,

sales del trabajo, esperas el metro

y me llamas para ver cómo me ha ido el día

y hace que no me llamabas dos años.

Y entonces cuelgas y te vas a casa; con ella.

Y es cuando vuelvo a sospechar que la quieres a ella.

Y hoy, no tengo ningún tipo de duda:

me quieres a mí.

Y vas tú y te quedas con ella.

Con su sofá, su sonrisa, y sus toallas amarillas.

Sospechas que te vas a arrepentir.

Aunque tus calcetines en mi colada digan lo contrario

o los vuelos de ryanair que nos dan segundas terceras y quintas oportunidades.

Todo nos hacen sospechar que esto nuca se va acabar.

viernes, 1 de octubre de 2010

Mirándome el ombligo


Hoy escribo por mí, porque me apetece, porque quiero.

Porque ya me he cansado de pensar en vosotros y necesito un minuto, sólo uno, para mí.

Quién dijo que la relación más larga que tendrías en toda tu vida sería contigo mismo, tenía toda la razón.

Hoy quiero conquistarme, darme una cita de esas perfectas. De las que salen en las películas, donde las palomitas se comen a medias y el protagonista encuentra aparcamiento justo enfrente del cine.

Es mi tarde y todas las palomitas me las como YO.

Quiéreme mucho!!!